Ha llegado el momento de parar, de tomarse un descanso, de olvidarse de la rutina. Ahora toca respirar hondo y disfrutar de la tranquilidad. Son sólo unos días pero hay que exprimirlos al máximo ya que después vendrá la recta final del año (para mi los años terminan en junio, después de los exámenes, cuando termina el baloncesto, el momento de disfrutar de unas vacaciones largas...). Frente a este semáforo espero todas las mañanas deseando dar la vuelta y volver a la cama. Pero eso nunca pasa y termino en el sitio de siempre tomandome el primer té del día...